Quinto día


Mientras Lorenzo y Miguel hicieron de avanzadilla en Londres, el resto dedicamos la mañana a hacer una excursión por las sendas de los bosques que rodeaban el campamento para llegar a comer a las cercanías de Chingford y, por la tarde, visitar el pueblo y tener un rato de tiempo libre.

Al volver al campamento, el grupo con el que jugamos el día anterior nos invitó a su fuego de campamento junto con un grupo más de Baviera (Alemania), ya que al día siguiente se iban. Fue un poco distinto a los nuestros, ya que no había actuaciones, pero aun así fue muy entretenido e interesante. Cada grupo enseñó a los otros canciones propias y acabamos cantando todos (en la medida de lo que pudimos) y hasta nos aprendimos algunas coreografías!
Por nuestra parte, pedimos que la primera intervención fuera nuestra, cantamos el Obenuno (canción con la que abrimos todos nuestros fuegos de campamento); y lo cerramos con el Anikuni. El fuego se llevó a cabo alrededor de una hoguera y sentados en gradas hechas con troncos, y cuando acabó comimos mashmallows (o nubes de chuchería, como las conocemos aquí) que pinchábamos en palos y tostábamos al fuego.

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